Archivo para 23 agosto 2011

¿Porqué tu vida sexual da asco?

Déjame decirte algo de lo cual los ancianos a tu alrededor son demasiado prolijos y que tienen miedo a decirte: tu vida sexual da asco. Estas no son malas noticias. En realidad, es al contrario, si partimos del hecho de que significa que tienes todo un viaje por delante, una aventura, una misión imposible, que debes aceptar. No es nada sorprendente que tu vida sexual dé asco, dadas todas las condiciones adversas con las que has tenido que lidiar.

Primero, eres un novato.

El buen sexo involucra habilidad, así como tocar un instrumento musical. Incluso si tienes talento, las ganas y el acceso, no se puede ser bueno en un día, o en un año. Has soñado con tener sexo sorprendente y memorable por mucho tiempo, pero como el gran escritor Shmuel Yosef Agnon dijo, si sueñas con un muffin, tienes un sueño, no un muffin.

Segundo, dejar de ser novato para convertirse en experto requiere otras cosas además de tiempo.

Requiere buenos maestros y modelos a seguir. Tu no tienes ninguno. En la escuela, alguna profesora de biología, que seguramente siempre había sacado el cable más corto de entre todos los demás maestros, quizá un día murmuró algo de las “Trompas de Falopio”, y a ti te sonó más a nombre de banda de segunda. Una monja severa pudo haber dicho que te irías al infierno por esos malos pensamientos que habrás tenido en esa etapa. (El pensar en placer es pecado, el desinformar y asustar niños de alguna manera no lo es.)

Tus padres pudieron haber sido buenos maestros. Después de todo, tienen el mejor interés en ti. Y además tienen mucha experiencia. Por desgracia el solo hecho de pensar en los propios padres teniendo relaciones sexuales te hará sentir, de una manera o de otra y siendo aún niño, muy enfermo. Tus padres por su parte, no han sido realmente conscientes de ser tus guías sexuales. Si tienen el coraje de decirte algo fué probablemente relacionado con sexo seguro y responsable, algo como: “ten sexo seguro y responsable,” que son temas a tener en cuenta pero que no te ayudan en nada respecto a mejorar la vida sexual en comparación a lo que te enseñarían para mejorar tus habilidaes de manejo.

Mamá y Papá, maestros del sexo.

Y lo de las habilidades de manejo es un buen ejemplo, ya que hay buenas oportunidades y formas para aprender. Tomaste lecciones de manejo, pasaste los tests de manejo, y te dieron la licencia de manejo. Luego, los polis andan sobre de ti, con el manual de conducir para que lo sigas al pie de la letra, o casi, mientras no fastidies en tus andares por las calles. Pero no hay ni escuelas del sexo, ni test de habilidad en sexo, ni licencia para sexo, ni policias para el sexo o manual de sexo.

Incluso tienes buenos modelos si de conducir se trata. Has visto a tu madre conducir mientras te traía de las fiestas. Tu padre te dejaba dar vueltas en la mini-van practicando la reversa y otras yerbas. No con el sexo. No es probable que veas a tus padres tener sexo, a menos que vengas de una familia muy especial. Es improbable que tus padres a los 16 te hayan llevado a sentar en una esquina a lado de la cama y te hayan dicho algo como: “Hijo, tu madre y yo te demostraremos el arte del buen amar, de manera responsable claro. Mira y aprende.”

No, seguramente aprendiste por amigos y películas. Los amigos y las películas están bien, pero no pueden enseñararte nada del buen sexo. Los amigos, a final de cuentas, son como tu. Por eso te caen tan bien. Por lo tanto, no tienen ni idea tampoco. Y el sex media no está diseñado para enseñar, sino para entretener, excitar, distraer y mas que nada para vender. Si intentas imitar una película porno, obtendrás una conmoción más que un orgasmo. Aprender sexo de las películas es como aprender a conducir de la películas. Yendo a 250 por hora al estilo Dominic Toretto te hará ir al hospital, no a ganar carreras.

En ausencia de buenos maestros y modelos a seguir, tu mente sexual es como una cartelera de cine, llena distracciones sin sentido, la mayoría espeluznantes. Y el mayor sin sentido, es que tu vida sexual es buena. Es que simplemente no puede ser buena.

Ahora bien, has de argumentar que el sexo es por instinto, que es algo natural. Que no necesitas aprender sobre ello. Esto no es verdad. Primero, los humanos somos seres de aprendizaje y razonamiento no de instinto. Nuestro cerebro es una maquina de aprender, no un stock de instintos prefabricados. Cualquier instinto que tengas es una predisposición a aprender sobre algo. Y aún más, por cierta inclinación instintiva, ¿encontrarías el sexo agradable si fuera un instinto de supervivencia como el buscar comida para subsitir? ¿te gustaría que el sexo fuera cuestión de subsistencia? Y me refiero a un sexo del cual tu cuerpo terminaría por perder las funciones vitales ante una escacez comparable con agua o aire. Muchos de nosotros deseamos sexo gourmet, y hacer gourmet no se da naturalmente.

Tu vida sexual también es un asco por que tienes miedo y estás confundido.

La sociedad nos dice cosas contradictorias acerca del sexo. El sexo es sucio, peligroso, oscuro y prohibido; y aún así, la gente sexy es atractiva, popular, famosa, rica y poderosa. La sensualidad se premia, pero la sexualidad es temida. La cultura alrededor ha hecho como con la comida, pasando de ser una actividad placentera a una compulsión enfermiza. Tentadores anuncios de comida por todas partes, lo fácil que es conseguir comida procesada, manipulada por las corporaciones para hacer querer más para comprar más, en lugar de acercar a la desconocida satisfacción de la salud y la buena alimentación, dando como resultado enfermedad.

Y así con el sexo. Estás inundado en una maquina de distorsión cultural de vender sexo, que no te deja escucharte a ti mismo. El buen sexo está lleno de consciencia. Se trata de hacer música, no ruido. El buen sexo no es alguna pose o gesto vacío; sí tiene que ver con tu experiencia, pero es más bien junto con una genuina expresión y exploración de la misma. El buen sexo es equivalente al buen comer, se relacionan. La buena parte del buen sexo es una regla, es una propiedad de la interacción entre tu compañera(o) y tú.

Como todas las cosas que requieren cultivo, ciertas cosas prosperan mejor en unos ambientes que en otros, y el buen sexo es como plantar una flor en una ambiente de confianza e intmidad no en uno de sospechas, miedos y anonimato.

Declara tus derechos (sexuales).

Tu vida sexual es una mierda. Tal como debe dada tu situación.

Pero puedes hacer algo respecto a ello. Empieza por reconocer que el buen sexo es como la buena educación, lleva tiempo, compromiso, atención y diciplina. No puedes ser pasivo. No puedes mentir por ahi y tenerlo hecho. Tienes que hacerte valer a ti mismo, identificar tus valores, tus necesidades y deseos. Tienes que hacer preguntas y explorar las respuestas. Debes leer, y no sólo el periódico o la Cosmopolitan. Y tu, abre la mente y no sólo las piernas. Empieza por decirte: “Me corresponde una buena vida sexual, una libertad sexual, y una búsqueda de mi felicidad sexual.”

Traducido por L. H. Montana de http://www.psychologytoday.com/blog/insight-therapy/201011/letter-young-sexual-person.

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Lo que no te mata, (gradualmente) te hace más débil.

Friedrich Nietzsche, el filósofo alemán, famosamente dijo: “Lo que no te mata, te hace más fuerte.”

Quizás por desgracia, esa idea se encuentra más allá de la vida de Nietzsche. Lo cual es irónico, por que fué más bien corta y miserable, pero que sigue resonando en la cultura occidental. Una de las razones es que el sufrimiento, como famosamente reconoció Sigmund Freud, es una parte inevitable de la vida. En consecuencia, nosotros como humanos desarrollamos numerosas formas de aliviar o reducir el impacto del dolor emocional, como por ejemplo dándole al sufrimiento poderes de “transformación positiva” de uno mismo, creer en la vida después de la muerte (algo que Freud desaprovaba) o, como otra más, la cocaína, que fué por un tiempo “la salida fácil”.

Otra razón es que la cultura occidental, que nació en el trauma y fué educada con frases espranzadoras como “yo puedo”, quiere creer la misma idea de Nietzsche, dándola por autoconfirmada. Una vez que se adquiere una cierta creencia tendemos a ver, recordar e informar instancias y eventos que la apoyan. Esto se denomina sesgo de confirmación.

Uno de los motivos por el cual se cree que el trauma emocional es transformador y -beneficioso- es que vemos variantes de este proceso alrededor de nosotros. Las bacterias, por ejemplo, que no son totalmente aniquiladas por algún antibiótico mutan y se vuelven resistente al mismo, así como las personas que se incursionan en algun entrenamiento riguroso, mejoran su rendimiento. Pero los seres humanos no somos como las bacterias, y los entrenamientos rigurosos generalmente no se consideran hechos traumatizantes.

Prosperan en la adversidad.

Prosperan en la adversidad.

Ahora bien es cierto que, evolucionalmente hablando, aquellos que superan una calamidad son por definición los más adaptados, pero la calamidad en sí no es lo que los hizo ser los más adaptados. Para nuestro razonamiento, el ver a los fuertes emerger de los eventos adversos nos hace creer que son fuertes por que esos mismos efectos adversos los hicieron así.

Nuestro cerebro es una maquina de dar lógica, diseñado para categorizar gran cantidad de información muy variada proveniente de los sentidos, para luego darle coherencia: -Primero pasó esto, dió lugar a esto otro, que terminó por acabar así.- Cada vez que percibimos que ocurren dos cosas juntas asumimos que están correlacionadas los que nos hace unir y extrapolar los hechos reafirmando nuestra mecánica de causa-efecto.

Esta tendencia de inferir una causalidad a partir de co-ocurrencias no es una propiedad unicamente humana. En estudios con palomas enjauladas, se les daba la comida en intervalos aleatorios no relacionados con su comportamiento pero sin embargo se observó que las palomas repetían el mismo comportamiento que tenían justo antes de que les llegase la comida, esperando, que se les alimentara otra vez. Esto indica en cierta forma, que las palomas se volvieron supersticiosas.

Y así es con nosotros. Muchas de las creencias de una persona están basadas en este error. Algunas son triviales, como el usar un jersey de la suerte pero otras son más importantes y serias. El hecho de que el comportamiento paternal educacional co-ocurra con el desarrollo los mismos hijos, hace creer a los padres que sus comportamientos moldean la personalidad de sus hijos. Las investigaciones demuestran que en realidad, no lo hacen. De hecho, habitualmente pasa lo cotrario, niños de fácil temperamento hace sentir competentes a los padres. Buenos hijos originan buenos padres.

No prosperan en la adversidad.

Nuestro anhelo de hacer más soportable el sufrimiento racionalizándolo, además de nuestra tendencia de buscar información que soporte nuestras creencias explican como se forman nuestras perspectivas en la vida.

Enorme investigación psicológica sobre el tema, muestra que por regla general, si te consideras fuerte después de las dificultades, seguramente no lo seas a causa de esas dificultades. La vida no hace mas que presionarnos, fastidiarnos y hacernos sentir mal y al contrario de los nietzschenianos y de la sabiduría popular, el ser humano no es más fuerte en ambientes duros. En efecto, lo que no te mata, te hace más débil.

Más investigaciones aún, demuestran que los infantes que tuvieron alguna vivencia traumatizante son más propensos a sufrir eventos traumatizantes otra vez. Los ñiños que crecen en lugares violentos se vuelven más vulnerables, no más fuertes, dando lugar a una menor capacidad de luchar en el mundo. Y en adultos generalmente es igual. Por ejemplo, en un estudio reciente, a un grupo de adultos se les pidió que observaran imágenes de caras tanto agresivas como calmadas mientras se les tomaban imágenes por resonancia magnética a la amígdala, que es la parte principal del cerebro que forma y guarda los recuerdos emocionales. La mitad de los sujetos habían estado a  milla y media de los atentados del 11 de Septiembre y la otra a mínimo, 200 millas de los atentados. Se observó que los que habían estado a milla y media tuvieron una actividad de la amigdala significativamente incrementada cuando veían caras agresivas que aquellos que habían estado a 200 millas. “Nuestra investigación sugiere que existen correlaciones neurobiológicas de las experiencias traumáticas incluso en personas que parecen resistentes.” – Dra Barbara Ganzel, lider de proyecto. “Desde hace mucho se ha sabido que eventos traumáticos conllevan a una vulnerabilidad emocional a desordenes mentales años después del trauma. Esta investigación nos dá más pistas de la biología detrás de esa vulnerabilidad.” Cuando un sufrimiento emocional deja marca, queda bajo la piel.

Años atrás durante mi servicio de la armada en Israel, formé parte de un entrenamiento anti terrorista que involucraba a la unidad K9. Le pregunté al comandante dónde habían encontrado esos perros tan agresivos. Mucha gente cree, dijo, que los perros de la calle son mejores perros anti terroristas al sobrevivir a ese mundo cruel. Pero la verdad es que es justamente al revés. Los perros de la calle son inútiles para esta y otras tareas por que son impredecibles y de dificil amaestramiento. En cambio, los perros que han sido cuidados y amados durante su vida, son los mejores candidatos a perros anti terroristas.

Y esto es igual en humanos también.

Violencia y caos no preparan más para lidiar con el terror de este mundo. Amor y cuidado sí lo hacen, por que nutren y perfeccionan la capacidad de amar y por lo tanto de adaptarse.

Incluyendo, el aprender a luchar y sobreponerse a nuevas adversidades.

Traducción por L. H. Montana de http://www.psychologytoday.com/blog/insight-therapy/201008/what-doesnt-kill-you-makes-you-weaker.